Los tres cerditos

Hace mucho, mucho tiempo, había tres cerditos.   “Mis queridos hijos, ha llegado el momento. Es la hora de que vayáis fuera a conocer mundo. ¡Empezad vuestras nuevas vidas!” Les dijo su madre.  Y así fue como empezó todo. Los tres cerditos fueron caminando y caminando hasta que encontraron un gran lugar, ¡era ideal para construir sus casas! Y cada uno tuvo una idea.  

El cerdito más joven decidió que construiría una casa con paja. Era la manera más rápida y fácil de levantar su casa. Podría trabajar poco y en seguida ponerse a jugar y a cantar.  El hermano mediano decidió que construiría su casa de madera. Con troncos y ramas que buscó por todo el bosque, logró hacer una casa muy bonita de madera. Entonces, el cerdito mayor fue a ver la casa. “Oh, esta casa parece mucho más resistente; ¿pero crees que nos mantendrá a salvo del lobo?”.  

The Three Little Pigs

Los tres cerditos – Las Casas

Su hermano mayor estaba muy ocupado todo el tiempo, estaba trabajando en construir su casa. ¿Y eso por qué? Pues porque el cerdito mayor estaba construyendo su casa de ladrillo.  Había tardado más, pero la casa parecía muy resistente. En una semana acabó una fantástica casa de ladrillo. Pero al día siguiente… llegó al lugar un lobo. El lobo estaba muy hambriento.  El lobo avanzó fiero hacia las casas de los pequeños cerdos. Primero, se detuvo en la casa de paja. El cerdito más joven descansaba dentro de su casa.

Y entonces el lobo llamó a la puerta y dijo en voz alta: “Abre esa puerta y déjame entrar. O soplaré un viento fuerte, muy fuerte y a tu casa entraré”.  Y tiró la casa de paja. El lobo pudo entrar, pero el hermano pequeño logró huir en el último momento.  Y pronto llegó a la casa de madera de su hermano mediano. “¡Déjame entrar!”, dijo sin aire.

El hermano mediano lo dejó entrar.   El lobo llegó al cabo de un rato y llamó a la puerta de la casa de madera. “Abre esa puerta y déjame entrar. O soplaré un viento fuerte, muy fuerte y a tu casa entraré”. El cerdito mediano también se confió. “No podrás entrar soplando a mi casa”. Pero, nuevamente, el lobo sopló y sopló.  Primero una vez, y no consiguió derribar la casa.  Y luego otra vez, y la segunda destruyó la casa de madera.  Los dos cerditos corrieron y corrieron. Finalmente, lograron refugiarse en la casa de su hermano mayor. “¡Hermano! ¿Qué podemos hacer?”.  Le respondió el cerdito mayor: “Vete de aquí, lobo malvado, ¡en esta casa no entrarás!”.  

El lobo estaba muy enfadado. Y sopló y sopló. Sopló con todas sus fuerzas un viento muy fuerte y… no pasó nada. No pudo tirar la casa abajo. Lo intentó una vez. Y otra vez tuvo que soplar. Y una tercera vez.  Pero ni un solo ladrillo se movió. Cansado, el lobo pensó en otra forma de entrar en la casa. Vio la chimenea en el tejado de la casa. Entonces, empezó a subir por la pared hasta llegar a la chimenea.  El cerdito mayor vio por la ventana lo que estaba ocurriendo, así que se apresuró a encender la chimenea. Encima del fuego puso un cazo con agua. Al poco tiempo, el agua estaba hirviendo.  El lobo finalmente llegó a la chimenea y se coló por su agujero. Saltó hacia el interior de la chimenea, sin saber que había un cazo enorme de agua hirviendo. ¡El lobo se sumergió en el momento que el agua empezaba a hervir.“¡¡Ahhhhh!! ¡¡Me quemo!! ¡Me quemo! Sacadme de aquí, ¡salvadme!”.

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